Separados por Katrina
Vesnaa y Ray de Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos.
“Siempre que va a azotar un huracán, empacas solamente lo necesario como para ausentarte un par de días, pero habíamos tenido tantas amenazas que esta vez no parecía ser la excepción.
No tuvimos demasiado tiempo para evacuar y nos dispersamos con bastante rapidez. Una vez que el huracán tocó tierra, fui evacuada a El Dorado, Arkansas, porque allí había lugar disponible. Lo único que llevaba era mi teléfono móvil, pero como tenía prefijo 504 de Nueva Orleans, no funcionaba.
Skype se convirtió en el principal medio de comunicación. Mi novio Rayburn estaba evacuado en Sun, Luisiana, y el huracán pasó muy cerca de ese lugar. No podía comunicarme con él. Finalmente, él fue a parar a la casa de su tía y hablábamos a través de Skype. La situación era muy confusa y, además, nos preocupaba mucho la suerte que habrían corrido nuestros familiares y amigos. Nadie sabía dónde estaban; algunos amigos son adictos a los huracanes y ¡son capaces de ir al ojo mismo de la tormenta! La angustia reinaba por doquier y, sin medios de comunicación, se transformaba en pánico. La única forma de calmarse era la posibilidad de comunicarse con alguien.
Estuve en la habitación del hotel durante una semana. Después de ese tiempo, pude volver a contactar con mi trabajo y mis amigos para que me trasladaran a Amelia, Luisiana. Durante el periodo posterior al huracán, tenía SkypeOut y Skype Voicemail. Fue en ese momento en que recibí el mensaje de una señora que vivía en Homestead, Florida, que simplemente me tranquilizaba y me decía que todo iba a mejorar. Ni siquiera la conocía. Ray regresó a Nueva Orleans para ayudar con la reconstrucción y también participó en el rescate de animales abandonados. Tras la catástrofe, fue entrevistado por la BBC a través de Skype”.
