El hombre de la oficina invisible
Karl J. de la ciudad de Nueva York, Estados Unidos

“Soy actor y productor en la ciudad de Nueva York. En su mayoría, mis días consisten en correr de una audición a otra por toda la ciudad, por lo que casi no tengo tiempo para pasar por mi casa, revisar el correo electrónico, conversar con mis amigos y responder a las llamadas telefónicas.
El equipo portátil es mi salvador, especialmente en esta ciudad que tiene conexiones inalámbricas por todos lados. Además de las redes gratuitas que están en los parques, también encuentras cientos de puntos personales de acceso público a Internet que la gente comparte con los demás simplemente porque así lo desean.
Los cibercafés son bastante costosos y hacer llamadas internacionales desde el teléfono móvil es un gasto enorme.
Gracias a Skype, puedo sentarme en cualquier parque y convertirlo, literalmente, en un centro de comunicación móvil.
En un instante, tengo correo electrónico, conversaciones de chat y llamadas telefónicas a mi alcance. Una vez que mis socios comerciales también instalen Skype en sus equipos portátiles, será como si todos tuviéramos teléfonos móviles gratis. Las llamadas a Europa cuestan menos que las nacionales a mis amigos desde el celular.
Es increíble la claridad con la que escuchas a los demás aunque estén al otro lado del mundo. Conocí a Skype hace dos años, cuando se lanzó la primera versión beta. Cuando lo instalé, me sentí como niño con juguete nuevo”.
